Un manifiesto

Sufrir es una mierda.

Sandra Martínez Cuarto Crecente

El dolor es parte de la existencia humana, sí, y estar permanentemente en la alegría de vivir es un ideal imposible, aburrido y cursi. Ahora bien, bendita tranquilidad. Si algo puede ser salud, con lo denostada que está la palabra, seguro que es algo muy cercano a la paz con una misma. No se trataría de la ausencia de conflicto, de tristeza o rabia, si no da relación más honesta y amable que es posible alcanzar con una misma. Es el trabajo de una vida, pero a las veces precisamos del empujón de la ayuda profesional.

Sufrir es una mierda porque sufrimos de más

Sufrir es una mierda porque sufrimos de más

En un momento social, político y vincular de profundo individualismo, violencia y velocidad, que no ‘enferma’ vive en una realidad paralela.

El colectivo está en crisis y las personas perdémonos entre relaciones líquidas (o directamente violentas), trabajos precarios y necesidades creadas por terceros, que nos explotan, manipulan y entretienen.

Todo esto impactando en nuestros cuerpos, mentes, emociones y espíritu. Vaya tela. ¿Y DÓNDE ENCONTRAR LA SALUD AQUÍ? Pues como podamos.

Una de las maneras (que no la única) es revisarnos a nosotras mismas. ¿Cuántos de esos ideales que funcionan dentro de mi no me representan?

¿Cómo reconocer la violencia y ponerle límites?

¿En qué lugares, con qué persoas, en qué espacios puedo sentirme más segura, cómoda y realizada?

¿En qué no estoy siendo libre? ¿Qué es lo que necesito... verdaderamente? Revisar(se) y preguntarle al organismo entero: ¿qué necesitamos?

Dentro de nuestras limitaciones y posibilidades, ¿cara dónde me puedo mover para sufrir menos?

Porque si, sufrimos de más, quedándonos donde no es

Sufrir de más también es…

…exigirse, compararse, vivir en la búsqueda de la perfección.

…vivir la vida que se supone, que toca, que es lo “normal”.

…no aceptarse y aceptar las circunstancias, la biografía y la historia familiar.

…callar, resignarse y creer que se puede con todo.

…no saber o no querer pedir ayuda, apoyarse en otras y agradecer lo que sí hay disponible.

…vivir en el futuro, en las expectativas, en el control y en la prisa por llegar a no se sabe donde, mientras evadimos sentir donde tenemos plantados los pies en el presente.

…negar la mayor, fingir que no pasa nada mientras un síntoma crece.

…no poder ver e integrar la negra sombra que nos asombra. Y para eso, a veces, necesitamos ayuda.